NO A LA VIOLENCIA, SI
A UN MEJOR FUTURO Y A SER MUJER
La violencia contra la mujer, existe desde hace mucho tiempo
y probablemente ningún país escape de este problema social, la huella que deja
la violencia no solo se limita a las múltiples formas de agresión sino también a los resultados que
repercuten tanto a corto como largo plazo en nuestra realidad social.
La violencia mas allá de lo que uno se pueda imaginar, pues
en algunas culturas se comete actos bárbaros contra ellas como la
mutilaciones a sus órganos genitales y al ser consideradas como débiles son
violadas e incluso hasta asesinadas, sin el mínimo remordimiento. Esto es causa
de que se sigue teniendo el absurdo concepto de la inferioridad de la mujer y
los estereotipos de masculinidad y feminidad, del círculo vicioso que aun no
llega a su fin.
Existen diferentes tipos de maltratos tanto físicos,
psicológicos y sexuales los cuales son voluntarios. La revista de la facultad
de medicina nos dice que el maltrato físico como los empujones, bofetadas,
puñetazos, quemaduras e incluso hasta la muerte son lesiones provocadas
intencionalmente con el propósito de agredir y de explotar la descarga de
tensión.
En el maltrato psicológico o emocional el comportamiento o
comentarios son intencionados donde la
repercusión es a nivel emocional, los cuales se dan a través de gestos
amenazantes, conductas de restricción como control de amistades, de dinero, de
salidas de casa; conductas destructivas que generan desvalorización como
críticas, insultos, humillaciones, e inversión de la culpa, como las frases
celebres: “me haces enojar”, “como si te portaras tan bien”, “te lo mereces”,
etc. Y en relación al maltrato sexual se refiere al contacto sexual en contra
de la voluntad de la mujer.
Sin embargo, pese al tipo de violencia física, psicología y
sexual, el programa de las naciones unidas para el desarrollo nos dice que las
mujeres experimenta también la
desigualdad de género ya que presentan un trato diferente en el
ámbito laboral no solo en la remuneración económico sino también porque tienen el
trabajo extra , el remunerado. que realizan en el hogar, el cual es muy pocas veces valorado.
Al hablar de la realidad que nos compete hoy en día, el 40%
de las mujeres han sido víctimas de violencia física y el 70 % de feminicidio.
Este porcentaje de cifras alarmantes nos hace pensar qué está sucediendo en el
mundo y porqué sigue existiendo esta trato injustificado hacia la mujer que
también es un ser que siente, piensa y forma parte de la evolución de la humanidad.
Las mujeres necesitan
ser parte del cambio y recibir el apoyo pertinente, por lo que las Naciones
unidas nos dice que el estado tiene el deber de prevenir estos actos de violencia
contra la mujer, investigando cuando ocurran y enjuiciar y castigar a los causantes; ya que
si no lo exigen no solo se alentará a la
aparición de conducta de esta índole, sino que dará a atender que la violencia
en contra de la mujer es aceptable y normal y nunca existirá fin a este problemática
social. Ante lo mencionado es de buena noticia saber que el Perú se ha suscrito
a diversos mecanismos que han sido implementados para garantizar el respeto de
derechos e igualdad de género, sin embargo se observa que no existe la
participación colectiva en las zonas rurales, sierra y amazonia del Perú.
Es paradójico saber cómo algunas personas se resisten al
cambio y a la participación en contra a
este problema social que no solo trae dolor e injusticia sino que transciende
en la cultura también, pero qué podemos hacer las otras personas que nos
encontramos en la otra realidad con mucha motivación de vencer este problema
social, ¿qué acciones podríamos tomar? O ¿Seguiremos siendo parte de este círculo
vicioso de muerte, maltrato y retraso como observador externo?
Bibliografía:


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